Ver mi mundo con otra visión (o correr a comprarse lentes nuevos)

El fin de semana pasado fui a un restaurante muy original. Ahí no puedes ver nada, absolutamente NADA. Inclusive los meseros se ponen lentes especiales para ver en la oscuridad. Así de oscura estaba la cosa. ¿Y que pasó? Pues fue raro. MUY raro. Me encontré con sensaciones y decisiones que en circunstancias normales de luz, no tengo ni pienso.

¿Como sé si ya me acabé el plato? ¿Como sé que mi cuchara en realidad sí tiene algo encima? ¿Dónde está mi copa? ¿Estaré echándome la comida en el vestido? ¿Cierro los ojos o los dejo abiertos? Estoy sonriéndole al mesero… espera, creo que no me ve, es más, ¿tiene sentido sonreírle al mesero? ¿Me dejo el cabello suelto o me hago coleta? al fin que nadie me ve… y ¿mi bolsa? ¿dónde la pongo para que no se me olvide llevármela? ¿Y tendrá decoración este restaurante o habrán dejado las paredes horribles? Espera… ¿esto es chile o pimienta?

Bueno, era una cuestión extrasensorial increíble. Y entonces empecé a sentir cosas como nunca antes. La libertad de sentarme como me diera la gana en un hotel de cinco estrellas. El sentir el peso en mi cuchara cuando había logrado finalmente tomar un trozo de comida. Los pequeños grumos de pan en mi mano. El pedazo de comida que cayó en mi vestido. Estas cosas nunca las había tenido en cuenta. Y pude verme a mí, al mesero, a la experiencia y a mi pareja, con ojos distintos. Ojos que no tenía en ese momento.

Corima Blog

Foto de mi autoria. Tomada en el auto, mientras trataba yo de enfocar los coches de adelante. Y que paso? que se disparo por error la camara (en ese entonces aun usabamos solo camaras) y salio una foto bizarra, divertida, colorida, que ni en un millon de anios hubiera podido hacer intencionalmente. 

Y entonces recordé el libro de “Más Platón y menos Prozac” que leí cuando era adolescente (y decía que me iba a dedicar a la filosofía, en fin…). Es un gran libro que recomiendo, que toma desde la perspectiva de la filosofía los problemas cotidianos y expone cómo afrontarlos. Propone el método PEACE para abordar nuestras inquietudes y uno de sus pasos es el tratar de alejarse (que obvio es un tratar porque es muy difícil) y ver con otros ojos nuestras dificultades. Como si las estuviera viendo otra persona. Y es curioso ponerse a pensar como si yo fuera alguien más, tendría otra perspectiva, pero como estamos metidos en nuestro vasito de agua, pues nos ahogamos solos, sin ver que muy cerca ya, queda el borde. El autor Lou Marinoff propone ponernos otros lentes, los de los filósofos, para ver desde sus perspectivas aquello que nos aqueja y encontrarle una solución (o ya al menos ¡Parar de sufrir!)

Quizás sea lo mismo con esto de la “vocación”. Que lo veo solamente desde mi pequeño metro cuadrado. Nos clavamos con una idea y no salimos de ahí. Pero que si lo viéramos desde arriba, podríamos visualizar que existen otros caminos y que hay algo más detrás de estas paredes de las que estamos rodeados. La pared de “Tengo que ejercer la carrera que estudié”, la pared de “Tengo que trabajar en algo que genere mucho dinero”, o la pared de “Nadie me quiere contratar y no sé dónde más buscar”. Paredes infinitas en las que vivimos (o que nos construimos solitos). Y no podemos (o no me puedo) imaginar otra realidad que no sea esta. Sin imaginarnos ir más allá.

Hay un coach profesional que me encanta, porque es directo, honesto y aterrizado, (que seguramente citaré mil veces en este blog porque he tratado de ver cuanta entrevista encuentro de él en YouTube), Alfonso Alcántara de yoriento.com y una de las cosas que dice es que si vamos a reinventarnos profesionalmente, que le pidamos consejo (o ayuda) no a nuestros amigos ni familiares, sino a alguien ajeno a nosotros. ¿Por qué? Porque ellos nos han visto toda nuestra vida haciendo lo mismo. No nos imaginan tampoco haciendo algo diferente. Y seguramente a la hora de ir por el consejo de ¿qué hago? no vayan a salir con una recomendación distinta.  No es que estén mal. Simplemente es que no nos pueden ver con otros ojos. Nos conocen (o creen que nos conocen) solo en una faceta de nuestras vidas. Y no nos imaginan diferentes. Y ese es el punto, que estamos buscando dirección para emprender algo distinto.

Tengo una compañera en el trabajo que usa lentes, algo gruesos la verdad. En una ocasión se acercó a mi computadora y se sorprendió que yo pudiera leer letras tan pequeñas. A mí me sorprendió más bien que ella no pudiera. Pero ella concluyó contándome que de pequeña veía todo borroso.  Y así duró varios años. Pensaba que la vida era así. Borrosa. No sabía que las cosas y las personas tenían siluetas definidas. Hasta que alguien se dio cuenta que no veía bien y la llevó al oculista. Ese día cambió su vida y empezó a ver muchas cosas de las que antes nunca se había percatado. Ella me lo contó muy normal. Porque bueno, esa había sido su vida por mucho tiempo. A mí más bien me horrorizó que una persona pudiera pasar tantos años sin disfrutar del sentido de la vista y que el ver borroso fuera lo normal.

Pero quizás horrorizada estuviera ella, si yo le contara que mi vida profesional es generalmente así, borrosa. Y que me he llegado a acostumbrar a no ver siluetas claras y definidas. Que los colores no son tan brillantes como debieran ser. Aún estoy en proceso de usar otros lentes. Pero ya estoy en el camino…

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s