Cómo pasar un fin de semana consigo mismo sin matarse. O guía para crear un auto-retiro-espiritual-gratis desde cero

Se avecina un “puente” en la ciudad. Para los no-mexicanos, esto significa días de vacaciones ligados a un fin de semana. Por lo que tendré cuatro la próxima semana. Y en ocasión de esto, uno de los únicos centros medio-holísticos medio-zen de la ciudad, organizaría un retiro espiritual-artístico (que no religioso) de poco menos de dos días.

500 dólares la entrada.

No gracias (¡¡pero incluye comidas!!) No gracias. Muy caro.

Así que decepcionada seguí con mi vida pensando qué hacer ese fin. Con una pequeña espina dentro que me llamaba a pagarlo y otra diciéndome que estaba loca y que estaba muy caro para lo que era. En fin, el otro día leía en un libro que la autora se auto-organizaba sus mini-retiros, donde meditaba, hacía  yoga, salía a la montaña a caminar, leer, obvio sin WiFi. Y se me encendió un gran foco. Y es que en esta vida lo mejor viene gratis.

Mi primera especie de retiro fue cuando era adolescente. Aunque no lo volvería a repetir con la misma temática, siempre me pareció genial el tener un tiempo y espacio para conectar conmigo misma. No sólo por la experiencia en sí, sino por los resultados, por la energía desbordada en el después. Con el ímpetu y la sonrisa en la boca apenas acabar. Hice algunos, como ya dije, en mi adolescencia y universidad y llevo sin practicarlo ya más de 10 años.

Quiero (o necesito) un tiempo conmigo, no de estar apapachándome** (¿Sabes el significado de la palabra? Googlealo, es hermoso de verdad) no de hacerme mascarillas de aguacate mientras veo películas, sino más de introspección, relajación, meditación y conexión conmigo misma. No es que me sienta desconectada o enloqueciendo o súper estresada. Es sólo que recuerdo con tanto cariño el nivel de energía exquisita que se siente después de haber planeado una cita conmigo misma, además de luz e ideas que llegan durante, que ansío retomarlo y aventurarme de nuevo.

Muchas cosas han pasado por mi cabeza de cómo hacerlo, o qué es lo que de verdad quiero hacer. Y como siempre, he googleado a más no poder el formato (¿porque de eso se trata la vida adulta cierto? De googlear todo lo que no sabes cómo hacer, que de hecho es el 80% de la vida), y combinado con mis ideas esta es mi guía para prepararte tu propio auto-retiro en casa:

  1. Definir Objetivos.

Tuve alguna vez una jefa que insistía todo el tiempo en cuál era el objetivo de esto, aquello, la presentación, la junta, el evento, lo que fuera. Al inicio era odioso contestar toda la vida eso, pero en realidad, creo que me dejó muy claro que lo primero primero es saber reconocer cuáles son nuestros objetivos. En cualquier cosa. Y mi mini retiro no sería diferente. Para encontrarlo puedes plantearte algunas preguntas como:

  • ¿Por qué quiero tener un mini retiro?
  • ¿Qué quiero alcanzar?
  • ¿Qué quiero mejorar en mi mism@?
  • ¿Qué es lo que está faltando en mi vida?
  • ¿Dónde noto que regreso a viejos (y dañinos) hábitos o patrones de conducta que me gustaría transformar para siempre?
  • ¿Qué energía me gustaría llamar a mi vida?
  • ¿Qué promesas necesito hacerme a mi mism@ para vivir mi vida más plenamente?

Y todo lo fui escribiendo. Las respuestas a cada cosa. Así fue como decidí el “tema” de mi retiro, qué era lo que quería alcanzar y cómo debía terminar.

 2. Definir qué actividades querrías hacer

En este caso, no tan científico, pero simplemente hice una lista de cosas que me llenarían el alma de vida. Yo sé que tomar tequila con limón también me llena el alma, pero sabes a lo que refiero. Aunque todo el mundo relaciona la yoga con la relajación, la meditación, el ser mejor persona y etcétera, a mí no. Así que eso quedó descartado de mi lista. Y me puse a hacer una lista de actividades que de verdad me gustan. Como ir a la playa, tomar un baño de burbujas, bailar, escribir, cocinar, leer y hacer ejercicio.

    3. Hacer una agenda

Sé que suena a régimen militarizado, pero es que si no nos ponemos límites, podemos terminar viendo la boda del amigo del primo en Facebook por una hora (no es que me haya pasado nunca).

Un itinerario detallado ayuda a enfocarse a lo que uno quiere hacer. Y parece bobo, pero requiere algo pensar cuánto tiempo se quiere tomar en cada cosa, cuál sería la secuencia lógica y cómo ir llevando la energía del retirito hasta su culminación.

   4.  No tener contacto tecnológico.

Ni WiFi, de preferencia. En mi caso, lo hice en casa, porque me conozco y sé que fuera tendría muchas distracciones. Hay quienes se van una semana al bosque, o a una cabaña solitaria. En mi caso no tengo ni una ni otra opción, así que lo hice dentro de mi departamento. Pero sin celulares cerca, sin la computadora, sin hablar con nadie, sin distraerme.

       5.  ¿Te gustan los rituales? Crea uno

Los seres humanos somos adictos a los rituales. A comprarnos siempre ese chocolate antes de abordar un avión, comprarme un gran chocolate frappe para celebrar un nuevo trabajo (en mi caso), celebrar un cumpleaños con velas y pidiendo deseos. En fin, nos gustan. Así que podemos incorporarlo al retirito. Algo que marque el comienzo y el final por ejemplo. Un ritual que destaque claramente que estamos cerrando el retiro. No es nada mas saltar de la  meditación profunda a luego ver videos de gatitos en YouTube, hay que darle una fluidez al final y que sepamos cuando acaba exactamente.

Y tú, ¿has hecho alguno? Auto-creado o guiado por alguien más. ¿Cómo te ha ido? Cuéntame tu experiencia.

como hacer un auto retiro

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